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CONCEPTO PSICOLÓGICO DE DERECHOS HUMANOS

El presente cuestionario ha sido desarrollado con base en un proyecto que pretende explorar el significado psicológico de los Derechos Humanos, por lo que,  tiene como propósito conocer sus ideas con relación a estos. La información que aporte será usada para fines de una investigación académica y será absolutamente confidencial.






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DERECHOS HUMANOS | REVISION DE LOS 70'


DERECHOS HUMANOS | REVISION DE LOS 70'

Va a juicio una causa con 97 víctimas de la represión

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Sábado 25 de Febrero de 2012 | El juez federal N° 1, Daniel Bejas, firmó la resolución en el expediente referido al centro clandestino de detención en el ex arsenal militar.
El juez federal N° 1, Daniel Bejas, hizo lugar al requerimiento de elevación a juicio de la megacausa Arsenales II, por delitos cometidos durante la última dictadura militar contra 97 víctimas y en la que figura imputado el escribano Juan Carlos Benedicto, prófugo desde los primeros días de diciembre.
La información, confirmada por el fiscal Federal ad hoc Pablo Camuña, implica que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF) puede fijar fecha de inicio para las audiencias. En la causa están imputadas 22 personas por su actuación en el campo de exterminio que desde 1975 funcionó en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, del Ejército.
Además del civil Benedicto, serán enjuiciados el ex comisario condenado Roberto Heriberto "Tuerto" Albornoz, y los militares Miguel Alfredo Manuel Paz, Camilo Ángel Colotti, Ariel Rolando Valdiviezo, Carlos Eduardo Trucco, Augusto Leonardo Neme, Luis Orlando Varela, Luis Daniel De Urquiza, Adolfo Ernesto Moore, Ramón Alfredo Ojeda Fuente, Fernando Torres, Hugo Enzo Soto, Pedro Osvaldo Caballero, Tomás Adolfo Güemes, Alberto Héctor Rafael Montes de Oca, Ernesto Rivero, José Carlos Sowinski, Marcelo Omar Godoy, Celso Alberto Barraza. Benedicto, de 54 años, había sido trasladado de la cárcel común de Villa Urquiza a un hospital privado, tras un supuesto intento de suicidio, pero a principios de diciembre se fugó del lugar.
En el pedido de elevación a juicio, la Fiscalía consideró demostrado "que se actuó con las víctimas en un total estado de indefensión (prueba de ellos son los restos de ataduras halladas en las extremidades de los cadáveres) y con el fin de borrar los rastros del delito, para lo cual no sólo fueron incinerados los restos sino que además pudo registrarse con claridad remociones posteriores efectuadas por medios mecánicos".
A principios de mes, el juez Bejas había firmado la resolución para elevación a juicio del expediente "Jefatura de Policía II", en el que hay 25 acusados y 110 víctimas. Entre los imputados de esta causa figuran Mario Miguel D'Ursi; Luis Armando de Cándido; y el ex jefe del III Cuerpo del Ejército con asiento en Córdoba, Luciano Benjamín Menéndez.
Entre los enjuiciables también aparece el general retirado Ernesto Arturo Alais. que en 1987, como comandante del II Cuerpo recibió la orden de reprimir la sedición de los "carapintadas" en Semana Santa y nunca llegó a destino con su caravana de tanques.
Paralelamente, el TOF fijó para el próximo 15 de marzo, a las 9.30, la fecha de inicio de un nuevo juicio oral. En el caso están imputados Menéndez y Miguel Angel Moreno, por los delitos de violación de domicilio, privación ilegítima de la libertad con apremios y vejaciones, torturas y asociación ilícita agravada, en perjuicio de Emma del Valle Aguirre.





Fwd: FW: juicio por los crímenes del Circuito Camps

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El país  |  Martes, 7 de febrero de 2012
Los testimonios de Nora Ungaro y Carlos Schultz en el juicio por los crímenes del Circuito Camps

"Comían mientras yo recibía el tormento"

En el reinicio de las audiencias tras la feria judicial, los sobrevivientes relataron su paso por los centros clandestinos bonaerenses. Ungaro recordó a Ana Diego, la estudiante de astronomía que CFK mencionó en su discurso de reasunción.

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"Nos conocíamos muchísimo. Eramos de la facultad del bosque", dijo Ungaro sobre Ana Diego.
Por Alejandra Dandan
Convencida de que también le habla a la historia, entrenada en la tarea de testimoniar desde que quedó en libertad, Nora Alicia Ungaro se detuvo varias veces para reforzar aquello que decía. Explicar que sabía que la audiencia se estaba grabando y que eso, entonces, podía ser escuchado en el futuro por alguno de los hijos de sus compañeras desaparecidas. En La Plata, donde ayer se reanudó el juicio por los crímenes cometidos en el Circuito Camps, Nora recordó, entre muchas otras, a Ana Teresa Diego, aquella estudiante de astronomía que Cristina Fernández mencionó en el discurso de reasunción de la Presidencia. Ana y Nora eran parte de la Fede y sufrieron la embestida militar que se cobró buena parte de la vida de los universitarios de la zona.
Uno de esos días de secuestro, en la Brigada de Quilmes, en la misma celda, las dos se echaron en el piso, una al lado de la otra. "Por el mismo miedo –dijo–, nos acomodamos cabeza con cabeza, nos hablábamos al oído y cantábamos algunas canciones de la Guerra Civil española que nos enseñó mi papá, canciones de cuna, como les digo, para darnos un poco de ánimo."
El juicio a Ibérico Saint Jean, Jaime Smart, Miguel Etchecolatz y otros 23 acusados de actuar en los centros clandestinos del Circuito Camps recomenzó después de la feria con el testimonio de dos sobrevivientes de la Fede y el movimiento universitario. Los jueces Carlos Rozanski, Roberto Falcone y Mario Portela tomaron juramento –más de una hora después de lo previsto– al entonces estudiante de medicina Carlos Schultz. Que cuando un querellante le preguntó si pudo identificar a quienes estaban secuestrados a su lado intentó explicar que no, que no podía, por las condiciones en las que estaban. "Estábamos todos encapuchados, acostados o sentados contra una pared, uno al lado de otro. Yo por lo menos no sabía si había alguien vigilándonos, lo más importante fue lo que hizo una compañera conmigo, que fue saber si era tal persona."
Carlos sabía que con él sí estaba, en cambio, Ana Teresa, porque los habían levantado juntos, el 30 de septiembre de 1976 en los bosques de La Plata. Como una imagen a la que preferiría no volver, dijo sólo unas líneas: "Era en una esquina del bosque, no me acuerdo si me fui a reunir o nos encontramos con Ana Diego. Nos saludamos, me pidió la hora y en ese momento nos encapucharon y nos metieron adentro de un auto". No hubo reacción de nada, dijo, "porque vinieron de atrás y nos metieron en la parte trasera de un auto".
Se los llevaron a la Brigada de Investigaciones de Etchecolatz. Nora Ungaro se les sumó ese mismo día, aunque su odisea había empezado días antes, cuando una patota entró a la casa de su madre para llevarse a su hermano Horacio, parte de los desaparecidos de la UES, del quinto año del Normal 3 de La Plata, uno de los jóvenes de la Noche de los Lápices. Con Horacio levantaron a un amigo. Ese 30 de septiembre, Nora había ido a la casa de ese amigo, por los documentos para las denuncias y hábeas corpus.
"La mamá de Daniel estaba desesperada", dijo. "En cama, de reposo; yo me puse de espaldas a la puerta del dormitorio, le tenía la mano, trataba de consolarla porque además de todo había fallecido el marido no hacía tanto tiempo." Una patota también entró en ese departamento. Se llevaron a Nora después de encañonarla en la nuca, tirarla al piso y esposarla. Cuando les dijo que tenía los documentos en la cartera, la patota se alegró: "Mejor –dijeron–, así no tenemos que cortarte los dedos para identificarte".
Nora se dio cuenta de que Ana y Carlos estaban con ella cuando llegó al Pozo de Arana. Habló de las torturas, de cómo escuchó que los represores se quejaban porque tenían poco voltaje y de cómo la corriente le dobló el cuerpo mientras alguien pedía mayonesa. "No me voy a extender porque es terrible –dijo–, pero escucho: 'Lobo, alcanzame la mayonesa', porque estaban comiendo, se estaban armando sanguchitos con lomito y lechuga, eso, mientras yo estaba recibiendo el tormento. ¿Y por qué cuento esto? Porque con la corriente, el cuerpo de uno se ahoga, son gritos, el cuerpo se arquea hasta lo último, a estallar, y digo todo esto para que se entienda esa escena."
Después del "ablande", preguntaron por su hermano. "Yo insulto en ese momento", dijo. "¡¿Qué hiciste con mi hermano?!", les soltó y recibió una paliza. "¿Saben por qué les digo esto?", volvió a decir como si debiera contextualizar cada cosa. "Les digo esto porque después tenía que decir 'señor' cada vez que quería ir al baño."
Nora habló de Ana. "Nos conocíamos muchísimo. Eramos de la facultad del bosque. Exactas era el punto de reunión para charlar de cosas. Nos ponen a Ana y a mí en una celda con dos chicas más, Angela López Martín, que era profesora de geografía del Nacional, y Eliana, que era Amelia Acosta de Badell: quiero detenerme un poco acá", dijo. "Tanto Angela como Eliana eran seres maravillosos. Yo las conocía ahí, pero en esa celda, el cariño que nos dieron a Ana y a mí es irreproducible. Trataron de animarnos con cosas lindas. Hablar de la vida. Eliana había dejado dos niños pequeñísimos y decía: 'Yo espero que la familia de mi marido se haga cargo'."
Eliana es otro nombre simbólico del juicio. Y volvió a escucharse en uno de los momentos más difíciles del relato. Nora ya había contado quién era Eliana, que era chilena, compañera de Esteban y cuñada de Julio Badell, integrados a la Bonaerense y quienes, según la represión, se suicidaron. Nora explicó en el juicio que los organismos encontraron un acta de defunción de Eliana, un acta que ella entregó al Tribunal y firmada por el médico Jorge Bergés, uno de los acusados del juicio. "Esto que digo se está grabando en la sala", dijo Nora en un momento casi gritando. "Acá está el acta de defunción de Eliana, yo quiero decirlo. En algún tiempo esto va a estar en Internet. Quiero que los hijos vean esto. Quiero que sepan que su madre los amó y que fue asesinada. Yo la dejé con vida. A las horas me trasladaron de ahí y yo la dejé con vida y me seguía comunicando."
Efectivamente, a Nora se la llevaron de Arana a la Brigada de Quilmes durante un tiempo, aunque luego volvió a Arana. En Quilmes sucedió aquello de las canciones de la Guerra Civil española con Ana Diego, allí la vio por última vez. Y ahí también escuchó el nombre de su hermano entre las voces de sus viejos compañeros (ver aparte), y aún se acuerda cómo llegó: "Nos separaban varones y mujeres. Ibamos subiendo unas escaleras. Le aseguro que en ese momento tan terrible, imagínense, no habíamos podido ni lavarnos la cara con agua, en mi caso después de la tortura chorreé sangre hasta los tobillos, así que imagínense en qué circunstancias a éstos se les ocurre manosear a una mujer".
Las audiencias continúan hoy. Entre otros declaran Lázaro y Zivana Aleksoski, hermanos de David Jose Aleksoski, conscripto desaparecido del Regimiento Granaderos a Caballo.
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Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer 25 de noviembre

Emblema de las Naciones Unidas

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
25 de noviembre


«La violencia contra las mujeres y las niñas presenta muy diversas formas y afecta a muchas personas en todo el mundo. [...] En este Día Internacional, insto a los gobiernos y asociados en todo el mundo a que aprovechen la energía, las ideas y el dinamismo de los jóvenes para ayudarnos a poner fin a esta pandemia de violencia. Solo entonces viviremos en un mundo más justo, pacífico y equitativo».
Mensaje del Secretario General en el Día Internacional de la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Nueva York, 25 de noviembre de 2011
Cartel de la campaña ÚNETE
El 17 de diciembre de 1999, a través de laresolución 54/134, la Asamblea General ha declarado el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer.
Desde 1981, las militantes en favor del derecho de la mujer observan el 25 de noviembre como el día contra la violencia. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961).
El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (A/RES/48/104).

Perpetua para Astiz y otros genocidas







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Ultimas Noticias  |  Miércoles, 26 de octubre de 2011
Causa Esma

Perpetua para Astiz, el "Tigre" Acosta, Pernías, Rádice, Scheller y Montes

Al cabo de 22 meses de debate y el testimonio de más de 250 testigos, el tribunal que integran los jueces Daniel Obligado, Ricardo Farías y Germán Castelli juzgó a 18 represores, acusados de secuestro, tortura y homicidio contra 86 víctimas, entre las cuales se encuentran el escritor y periodista Rodolfo Walsh, las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, Azucena Villaflor, Mary Bianco y Ester de Careaga, fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. Durante sus alegatos, Alfredo Astiz, Jorge "El Tigre" Acosta y Ricardo Miguel Cavallo, todos ellos integrantes de los distintos "grupos de tareas" que actuaron en la Escuela de Mecánica de la Armada, por donde se presume que pasaron más de 4500 detenidos desaparecidos, desconocieron la autoridad de los magistrados y reivindicaron el terrorismo de Estado.

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Serán 18 los represores acusados, por 86 delitos de privación ilegal de la libertad, tormentos y homicidios.
El juicio que empezó el 11 de diciembre de 2009 es uno de los tramos en que se dividió la llamada megacausa ESMA. El proceso resultó más largo de lo previsto, entre otras razones por una de las características que distinguieron este centro clandestino de detención que funcionó durante la última dictadura militar bajo la órbita de la Marina: es uno de los pocos campos de concentración con supervivientes que pasaron uno, dos y hasta cuatro años secuestrados.
La densidad de los relatos le dieron al juicio otra singularidad. La sala tuvo múltiples querellas, integradas por organismos de derechos humanos que multiplicaron las voces de la acusación pero también las perspectivas. La defensa de la mayoría de los acusados, por su parte, hizo un culto al "heroísmo de los mártires". Los más moderados esgrimieron la teoría de los dos demonios, pero todos se consideraron víctimas y "perseguidos políticos".
La Fiscalía solicitó prisión perpetua para Alfredo Astiz, Jorge "Tigre" Acosta, Julio César Coronel, Jorge Rádice, Adolfo Donda, Antonio Pernías, Juan Carlos Rolón, Raúl Scheller, Alberto González, Juan Carlos Fotea, Ernesto Weber, Ricardo Cavallo, Néstor Savio, Manuel García y Tallada; y 25 años de prisión para Antonio Montes, Juan Antonio Azic, Pablo García Velazco y Carlos Capdevila.
La lectura de la sentencia podrá ser trasmitida en directo por los canales de televisión que tomen la señal captada por la cámara del tribunal, lo mismo que la radio, en tanto los reporteros gráficos podrán tomar fotos antes de iniciarse la lectura, según disposiciones de la Corte Suprema de Justicia para los juicios de lesa humanidad.
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Sobre la consecuencias del terrorismo de estado en los sobrevivientes


Buscan el reconocimiento y reparación histórica de los que lucharon por una Patria Mejor
"Los ex presos no son sobrevivientes ni familiares de alguien, son los que han sufrido en su propio cuerpo y vida, sin llegar a la muerte, lo que sufrieron los desaparecidos. Son los testigos que están en los juicios y pueden dar cuenta de lo que pasó".
Vista de una asamblea reciente Ex Presos Políticos.
@DIN, 23 de octubre de 2011 | Ex presos políticos y exiliados argentinos lanzarán una campaña para obtener su reparación histórica. A través de una acción coordinada entre organizaciones nacionales e internacionales, reclamarán los derechos que les fueron negados  durante décadas de gobiernos neoliberales.
"Belgrano murió en la miseria, sin poder lograr que un estado corrupto, que ya controlaba Rivadavia, le pagara  más de un año de sueldos atrasados que le debían", afirma Rodrigo, hijo de militantes revolucionarios que actuaron en los 60 y 70. "Con todas nuestras fuerzas lucharemos para que a nuestros viejos no les suceda lo mismo... ellos tuvieron que tomar la posta patriótica, por deserción de una clase política corrupta, que no supo defender los intereses de la nación y tranzó constantemente con los militares, por intereses mezquinos... no es justo, que esa misma clase política, que durante estos últimos cuarenta años se ha vuelto a abalanzar sobre las arcas del estado argentino, les niegue la posibilidad siquiera de pasar una vejez mínimamente tranquila... a ellas y ellos, los revolucionarios de los 70, que arriesgaron todo, sus profesiones, sus carreras y sus vidas, por una Patria Justa, Libre, Soberana".
Los ex presos políticos argentinos, organizados en una Federación Nacional con núcleos activos en todas la provincias argentinas, han comenzado una serie de acciones que incluyen recursos ante la Justicia, entrevistas con autoridades y encuentros con otras organizaciones sociales. Asimismo, en el plano internacional, organizaciones de exiliados y defensa de los Derechos Humanos, han comprometido su participación en este reclamo que consideran justo.
Básicamente, lo que exigen los ex presos políticos argentinos es que se homologue, haciéndola extensiva a todo el país, la Ley de pensión aprobada en la provincia de Buenos Aires. Consideran que la reducción del reconocimiento a una sola provincia, significa colocar a los demás habitantes de la Argentina, que sufrieron las mismas consecuencias del Terrorismo de Estado, en "flagrante desigualdad ante la Ley". Lo cual dejaría al Estado argentino en falta, frente a derechos consagrados por la Constitución y los Tratados Jurídicos Internacionales.
Derechos constitucionales
"Nos amparan los Artículos 14 y 14 Bis de nuestra Constitución Nacional", afirma un abogado representante legal de ex presos políticos argentinos. "También el Artículo 75, inciso 22 de nuestra Constitución Nacional, la vigencia de los tratados, convenciones y Pactos sobre Derechos Humanos, donde se consagra El Derecho a la Igualdad  ante la Ley (Artículo 25, entre otros) de la Convención Americana de los derechos del Hombre" (16 de la Constitución Nacional). Esa norma "implica la no discriminación, e igual protección de la Ley para todos los habitantes de la Nación". 
Con esa fundamentación legal, reclaman que se extienda, a todos los ex presos políticos y exiliados argentinos, la pensión que los ex presos de Buenos Aires vienen cobrando desde hace más de un año.
"Es el derecho de nuestros defendidos", afirma el letrado "a ser tratados igual a los demás en todas y cada una de las relaciones jurídicas que se conciben y ejecutan, en las que está implícita la relación de los sujetos afectados y los poderes públicos".  La igualdad por lo tanto "es un principio legal de éste y otros Tratados de DDHH con rango Constitucional que ubican a las personas en situaciones idénticas, esto es, el Derecho a ser tratado con las mismas condiciones que sus semejantes que se encuentren en las mismas situaciones". 
En una nota presentada ante el Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, taxativamente aclaran que: "Todos los ex Presos Políticos de la Argentina merecemos un trato igual en función de los hechos, situaciones y relaciones homólogas vividas, como los compañeros ex-presos de la provincia de Buenos Aires. La sola percepción del beneficio de Pensión Graciable en la provincia aludida, desde hace más de un año que, reiteramos, celebramos por su justa razón fundante, acredita por su propio peso un trato desigual, ante situaciones idénticas, por la aprobación de un régimen legal. Concebirlo de otro modo sería incurrir en una discriminación, de la que procedería una consecuencia jurídica de exclusión que ya, por estos días, está menoscabando el pleno goce de un derecho común."
Qué es un ex preso político
"Para los ex presos políticos no fue fácil el regreso a la sociedad, se produjo una diáspora, no les fue sencillo volver a reorganizarse. Incluso tampoco se conformaron con lazos familiares como Abuelas o Madres, sino que lo que los une fue haber tenido una identidad política", dijo la Trabajadora Social Marily Piotti, en una entrevista para el diario El Puntal. Piotti expresó:"Los ex presos no son sobrevivientes ni familiares de alguien, son los que han sufrido en su propio cuerpo y vida, sin llegar a la muerte, lo mismo que sufrieron los desaparecidos. Son los testigos que están en los juicios y pueden dar cuenta de lo que pasó". Marily Piotti  realiza una investigación sobre la identidad de los ex presos políticos. Asegura que se los debe reivindicar como testigos de un "infierno" y darles la contención que necesitan.
Explicó que se trabaja desde testimonios individuales y señaló:"La resiliencia, cuando se la trabaja desde lo social, consiste en la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Disminuir los efectos de ese impacto y encontrar el sentido de vivir". 
En cuanto a lo que es la identidad de los ex presos, sostuvo que son  "...desaparecidos" que han sobrevivido, que volvieron a aparecer. Casi todos han pasado por los campos de concentración y los sobrevivieron, para ser actualmente los únicos testigos" y protagonistas centrales de esta historia de horror. Ellos, con la dignidad y la fortaleza de haber estado en el infierno y haber sido capaces de resistir, viviendo actualmente como únicos testigos veraces de esta historia.
Marily Piotti dijo que "Durante mucho tiempo, la forma que tuvieron para empezar a luchar las madres o familiares, que no eran todos militantes políticos, fue decir que sus hijos eran personas buenas y habían hecho algo por los demás, sin referirse a su militancia política", explicó. 
En este sentido, comentó que "no se hablaba de esa militancia en plena dictadura, por eso surgieron las organizaciones, no con nombres políticos, sino que con nombres como Madres, o Abuelas". A diferencia de estas agrupaciones, explica, los ex presos se aúnan por su identidad política. Haber luchado por un sistema político justo y democrático, que establezca igualdad de oportunidades para todos.
Una generación revolucionaria
"Nuestros padres fueron los artífices de la recuperación de la democracia, en 1973", dice Melina Dunken (32, socióloga), hija de exiliados, actualmente en Europa. "Si no hubiera sido por ERP y Montoneros, la junta militar presidida por el general Lanusse, jamás hubiera llamado a elecciones... su antecesor, Onganía, desplazado por un golpe interno, había anunciado ya al hacerse cargo ilegítimamente del gobierno, que la dictadura no tenía plazos sin objetivos..."
Según Melina, la clase política había demostrado su incapacidad para impulsar un proceso popular en tal sentido. Mientras tanto, los militares precipitaban a la Argentina en una acelerada caída económica, entregando sus recursos a empresas multinacionales. Y sumiendo a la población argentina en la pobreza.
"Los políticos argentinos eran corruptos y les interesaba sólo su interés sectorial... la prueba es que tanto Frondizi como Illia aceptan actuar como obedientes empleados de las fuerzas armadas, que finalmente terminan asumiendo directamente el poder".
Melina recuerda que "la ausencia de democracia real, provoca el protagonismo de la juventud, que organizada en movimientos estudiantiles, sindicatos combativos y guerrilla, obtiene el resonante triunfo de Cámpora en 1973... la liberación de todos los militantes revolucionarios presos y una nueva era que se inicia en Argentina".
Esa nueva era, según la socióloga "es traicionada en 1973 por esos mismos políticos corruptos, que instalan a López Rega y sus bandas fascistas en el poder, y en alianza con los militares, lanzan una artera y criminal persecución a los verdaderos artífices del triunfo popular".
La joven afirma que no debemos permitir que aquellos patriotas sufran hoy, la misma traición que les fue asestada cuando se les arrebató, por ser demasiado jóvenes entonces,  el gobierno legítimamente elegido de Héctor Cámpora".
"Muchos de los políticos que traicionaron aquella vez, sus hijos u otros como ellos, se ocupan hoy de llenarse la boca con las luchas de los 70... mientras hacen negocios personales con multinacionales o pools de inversiones... mientras los verdaderos revolucionarios, por dignidad, hoy permanecen en silencio y no tienen, a veces, ni siquiera el reconocimiento de contar, en su ancianidad, con un trabajo estable para transcurrir los últimos años de su notable y generosa vida, en paz".  © 2011
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@DIN
Noticias en Internet

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Asociación de Ex Presos Políticos y Sobrevivientes del Terrorismo de Estado de Santiago del Estero

Fwd: Perpetua para cuatro represores





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Ultimas Noticias  |  Jueves, 6 de octubre de 2011
Memoria, verdad y justicia

Perpetua para cuatro represores

En la causa por crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar contra 24 víctimas, entre ellas el escritor Francisco "Paco" Urondo, el Tribunal Oral Federal 1 de Mendoza dictó la máxima condena al ex comisario Eduardo Smaha, el ex policía Celustiano Lucero, el policía Alberto Rodríguez Vázquez; y el ex comisario general (re) Juan Agustín Oyarzábal. En tanto, Angel Bustelo fue penado con doce años de prisión por privación abusiva de libertad agravada y absolvió al al ex teniente Dardo Migno.

El proceso judicial que comenzó el 17 de noviembre de 2010 es el segundo juicio que se realiza en Mendoza por delitos de la dictadura, luego del que tuvo lugar en San Rafael el año pasado. Había comenzado con doce imputados, pero en el transcurso del proceso fallecieron los represores Juan Pablo Saá, Orlando Dopazo y Eberto Edgardo Villegas, y se separó por razones de salud a Tamer Yapur y Armando Fernández Miranda.
Entre las víctimas se encontraba la pareja de Urondo -asesinado el 17 de junio de 1976 por la patota militar del centro clandestino D2-, la periodista Ana Raboy, quien aún se encuentra desaparecida.
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PARTE DE PRENSA


PARTE DE PRENSA
La Agrupacion H.I.J.O.S Salta, la Red de DDHH, Familiares de Salta y los Organismos de DDHH convocan a toda la Comunidad Salteña y Organismos de DDHH del Pais a concentrarse para exigir justicia en la Sentencia por el secuestro y desaparicion del Ex gobernador Salteño Dr. Miguel Ragone. La cita es para el dia martes 11 de ocubre a las 9 hs en la Ciudad Judicial de Salta.
Martes 11 de octubre de 2011 a las 9 hs ¡¡¡Todos a la Ciudad Judicial de Salta!!!
·         EXIGIMOS CADENA PERPETUA PARA LOS GENOCIDAS Y CARCEL COMUN Y EFECTIVA PARA ELLOS Y SUS COMPLICES.
·         EXIGIMOS QUE DIGAN DONDE ESTA EL CUERPO DE NUESTRO COMPAÑERO Y GOBERNADOR DR. MIGUEL RAGONE, PORQUE SIN EL CUERPO EL CRIMEN SEGUIRA IMPUNE.
·         EXIGIMOS JUSTICIA PARA LOS 240 COMPAÑEROS SALTEÑOS DETENIDOS DESAPARECIDOS
POR LA VERDAD, LA JUSTICIA, CONTRA EL OLVIDO Y EL SILENCIO, 30.000 COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS PRESENTES AHORA Y SIEMPRE¡¡¡



Ragone llegó al gobierno de Salta en 1973 con gran respaldo electoral .Su gestión, de neto corte popular fue intervenida en noviembre de 1974. Ragone era el médico de pueblo, hasta hoy se lo recuerda y reconce por las reformas profundas de su gobierno con gran presencia popular.
Fue secuestrado en un operativo de militares y policías, 13 dias antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, a tres años de las elecciones que lo habían convertido en gobernador.Para entonces, la provincia ya estaba intervenida cuando se preparaba  para participar en la interna peronista, con la intención de volver a postularse para la gobernación de Salta. Su cuerpo nunca apareció.
A Ragone lo secuestraron el 11 de marzo de 1976 a la salida de su casa, camino a su consultorio. Su auto apareció en la localidad de Cerrillos, a unos 15 kilómetros de la capital. Su cuerpo aún hoy permanece desaparecido. En el lugar del secuestro solo se encontro un zapato manchado de sangre.
Entre los acusados están los autores mediatos y los autores directos, al menos a quienes se logró identificar. Entre ellos, Luciano Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo del Ejército en el momento del secuestro; Carlos Mulhall, jefe de la guarnición militar local; Miguel Gentil, que era el jefe de la Policía salteña, y Joaquín Guill, uno de los hombres simbólicos de la represión en Salta, jefe de Seguridad de la policía y responsable de los operativos clandestinos. Además, los integrantes de la patota o de puestos de decisión intermedios tres ex policías: Andrés del Valle Soraire, Pedro Javier Herrera y Raúl Nelson Herrera. También Jorge Héctor Zanetto, ex dirigente sindical, a quien se nombra como vocero de la Triple A y quien, una semana antes del crimen, amenazó a Ragone, luego de exigirle que se bajara de las elecciones internas.
El Tribunal, integrado por los jueces Marta Liliana Snopek, Carlos Jiménez Montilla y Luis Giménez, y el cuarto juez José Quiroga Uriburu.los defensores oficiales Federico Petrina y Pablo Louthier, que asisten a los otros cinco acusados: Carlos Alberto Mulhall, Miguel Gentil, Joaquín Guil, Andrés Soraire y Héctor Zanetto. Los cuatro primeros están acusados por los homicidios de Ragone y Arredes y la tentativa de homicidio de Martínez de Leal y tienen pedidos de penas de prisión perpetua. Zanetto está acusado por coacción y han pedido que sea condenado a diez años de prisión. En todos los casos el fiscal Horacio Azzolín y los querellantes solicitaron que las penas sean de cumplimiento efectivo y en cárcel común. 

La violencia sexual de la represión


El país  |  Lunes, 19 de septiembre de 2011
DEBATE SOBRE LA ESPECIFICIDAD DE LAS VIOLACIONES Y LOS ABUSOS ENTRE LOS CRIMENES DE LA DICTADURA

La violencia sexual de la represión

A partir de la proyección en la ex ESMA del documental Lesa Humanidad, investigadoras y víctimas del terrorismo de Estado analizaron las particularidades de los delitos sexuales y su silenciamiento durante años.

Por Alejandra Dandan
El panel de discusión fue organizado por el Instituto Espacio para la Memoria (IEM).
Imagen: Guadalupe Lombardo.
¿Cómo operaron las relaciones de poder desde la perspectiva de género entre los genocidas? ¿Por qué no se habló de la violencia sexual en los casos tomados por el Nunca Más y durante el Juicio a las Juntas? ¿Por qué la Justicia no lo tomó como delito específico? Algunas de esas preguntas integraron el debate que abrió la proyección del documental Lesa Humanidad, presentado por un grupo de mujeres cordobesas, militantes de los ’70, que exige que la violencia sexual del terrorismo de Estado sea considerada una violación a los derechos humanos. La proyección realizada en la ex Escuela Mecánica de la Armada condensó en pocas horas una discusión que atraviesa a quienes estuvieron dentro y fuera de los centros clandestinos, un debate que intenta buscar diferencias ante una dictadura que homogeneizó a las víctimas.
El documental producido por un colectivo de mujeres cordobesas entre septiembre de 2009 y marzo de 2011 está estructurado en bloques articulados por la voz de Liliana Herrero: cuatro mujeres subrayan en sus relatos formas y efectos específicos de la violencia sexual durante el terrorismo de Estado. Violaciones. Abusos. Con todas las palabras, hasta alcanzar lo insoportable. Intentan dar cuenta de lo que no se dijo. Pero ese camino está antecedido por los relatos de sus historias desde una perspectiva novedosa porque ya no sólo son ellas las que se pronuncian como militantes, sino que releen en clave de trayectorias políticas las vidas de sus padres, del país, de la familia que intentaron construir.

Violencia en debate

“El documental fue abordado como una herramienta de reflexión militante a partir de un nuevo marco de escucha en esta nueva etapa”, indicó Dinora Gebennini, coordinadora del Programa Violencia de Género en Contextos Represivos. “Pero cuando intentamos abordar esto –aclaró– nos preguntaron si no estábamos revictimizando, nos decían que no hay que volver a poner a las víctimas en ese lugar, que es un momento traumático, nos preguntaron si teníamos psicólogos y montones de cosas que tendieron a quitarnos la posibilidad de hacerlo.”
Las discusiones sobre la violencia sexual bajo la represión aparecen hace tiempo. En las salas de audiencias de los juicios orales de lesa humanidad los organismos de derechos humanos y sobrevivientes que declaran en todo el país reclaman en muchos casos que la Justicia la considere como delito autónomo y de lesa humanidad. Hasta ahora la batalla jurídica obtuvo resultados importantes, pero aislados. Un fallo en Mar del Plata y otro en Tucumán. Semanas atrás, el juez Sergio Torres a cargo de la causa ESMA abrió por primera vez una causa con el acuerdo de las querellas a nombre de las víctimas, sobrevivientes y desaparecidas. Las diferencias aparecen no sólo en la Justicia, sino entre académicos e incluso las y los sobrevivientes.
Delia Galara, una de las protagonistas del documental, ex militante de Montoneros, explica los años de silencio. “Cada vez que intentaba hablar con el psiquiatra me preguntaba: ‘¿Qué hacés con tus hormonas?’. Y yo le contestaba que era un pelotudo. Yo le estaba contando una experiencia terrible y él me preguntaba qué hacía con mis hormonas: ¿qué carajo le importa qué hago con mis hormonas?” Son esos tiempos de oídos sordos los que ellas dicen que cambiaron.
María Sondereguer, que es investigadora de la Universidad de Quilmes, se preguntó por qué el silencio duró tantos años. Por las perspectivas de género y poder en la dictadura, por su propio olvido de los testimonios del Nunca Más. “La violencia sexual –dijo Sondereguer–, en los casos de los varones, los destituye de su masculinidad, es una forma de feminizarlos. En el caso de las mujeres, comienza antes del campo, porque es un tema que está en la ciudad y está condensada en los campos y perduró luego por fuera del terrorismo de Estado, por eso tal vez permaneció invisibilizado.” Hasta 1999, dijo, la violencia sexual estuvo tipificada como delito contra la honestidad y después contra la integridad: “No es un delito de acción pública, sino de acción privada, es decir: el comienzo de la investigación o la denuncia debe ser impulsado por la persona agredida, se deposita en la voluntad de la víctima el reconocimiento del crimen y pone en el ámbito privado algo que debería ser de lo público”. Entonces, siguió: “¿Por qué se privatiza la violencia sexual? ¿Es posible diseñar un protocolo de indagación específica para que las víctimas reconozcan eso que sufrieron como violencia? ¿Se puede repensar la reparación? ¿Qué es en este caso lo reparable?”.
Las preguntas sirvieron para alimentar un debate que incluye preguntas sobre roles: quedó claro que la violencia sexual no sólo se ejerció sobre mujeres, sino también sobre varones, un dato que intenta ser mirado en el interior de los juicios orales a partir de los aún escasos datos que aparecen.
Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA, escuchó en el documental los relatos pronunciados “como quien toma un remedio amargo”. “Lo que conspiró al silencio fuimos las víctimas, me culpabilizo como víctima por no haber reconocido los delitos sexuales contra mí y mis compañeras y reconozco que muchos años tuvimos una venda sobre los ojos.”
¿Fue así? ¿Por qué culpabilizarse otra vez como si no hubiese ya suficientes culpas? ¿No será que se privilegiaron otras búsquedas? O que, como dijo otra de las sobrevivientes, en aquellos años había que salir a probar primero hasta la existencia de los desaparecidos y los centros de exterminio.
Miriam Lewin explicó cómo en algún momento, adentro de la ESMA, una de sus compañeras le habló de una violación, y ella le respondió con una pregunta sobre otra cosa, como sucedió años después con el testimonio de Elena Alfaro ante la Conadep. “La concepción era que eso era la mínima parte de lo que nos pasaba –dijo–; como era obsceno pensar en reclamar por los bienes materiales cuando nos habían arrebatado la vida.” Como buenas mujeres, dijo, educadas en el sometimiento, “los delitos sexuales eran menores; si nos sacaban la vida, a nuestros hijos, ¿cómo nos íbamos a atrever a denunciar una tocadita, una violación?”. A eso la dictadura agregó otro estigma con el que las mujeres vienen trabajando. “Las mujeres tenían el doble castigo –dijo Miriam–: terminan siendo las víctimas y cargando con la culpa de haber provocado una situación que deja marcas de por vida.”

El afuera

¿Qué es lo que se habilita a partir de que pueda pensarse la violencia sexual en estos términos? ¿Los juicios? ¿Solamente? El documental pareció dar cuenta de esas preguntas. En la primera parte de la película, las cuatro mujeres subrayan el deslumbramiento con la vida de las militancias en clave de rescate político de sus organizaciones de pertenencia. Pero reconstruyen también las trayectorias familiares de padres y madres en un mundo atravesado por la vida cotidiana de una militancia que generaba problemas, pero también portaba valores.
Soledad Edelveis García Quiroga es una de las protagonistas. Se presenta como parte de una familia entrerriana de Villaguay, mudada a Córdoba cuando empezó la facultad. “Mi infancia siempre estuvo muy atravesada por un padre peronista, en la resistencia, luchó siempre, vivía mucho en cana después del ’55 y mi madre, más bien, era no peronista por decirlo sutilmente.” Y agrega: “Pero no nos educó nunca para casarnos, ser mujeres que se aplicaran a la casa, a la cocina, a estas cuestiones. Lo que yo más amo de mis padres es el tremendo sentido de la libertad: mi vida estuvo muy marcada por no apegarme a ningún mandato masculino, no fue fácil pero fue parte de un tránsito personal y político complejo, pero siempre lo personal estuvo muy unido a lo político”.
Gloria di Renzo muestra sus fotos de familia. Se presenta como militante del PRT-ERP, trabajadora de comercio, estudiante de historia y de música. “Hasta 1973, cuando vinieron las elecciones, mi familia nunca fue peronista, así que yo tampoco, era bastante gorila, pero dije: ‘Mirá vos, si todos votan acá, capaz por algo debe ser’”. Nilda Jelenic es otra de las protagonistas: “Mi papá en una época fue socialista, después se hizo radical, estaba bien informado en política, viví a través de mi hermana todo lo que fue la lucha de laicos y libres. Por eso digo que las historias no son contradictorias, no son lineales”.
Para Dinora Gebennini cada cosa parece una clave. Las mujeres subrayan parentescos. Trayectorias políticas de familia. Padres. Hermanas. Madres. La idea de los mandatos. Y Gebennini habla de esa determinada condición femenina que persiguió particularmente la dictadura: “Porque ellas generaron rupturas con los estereotipos del género, mantenían otro tipo de relación, no la de la familia nuclear, sino la de la familia militante donde los hijos también eran puestos en función de un proyecto de desarrollo colectivo de libertad, de justicia, de transformación cultural, que era lo que nos movía”.
Meses atrás, en una audiencia por el plan sistemático de apropiación de bebés, Victoria Montenegro planteaba esa misma dualidad con medias palabras. Robada por un coronel del Ejército, en la audiencia recordó lo que él le decía de las Abuelas de Plaza de Mayo, los desaparecidos y la dictadura: decía que las Abuelas con las “mentiras de los desaparecidos” intentaban “destruir a las familias que eran la salud de la sociedad”. Una idea que se replicaba en las propagandas políticas y en las formas en las que intentaron extender un consenso frente al cual aún hoy esas mujeres que se presentan como militantes de los ’70 sienten que deben dar una batalla de sentido todavía pendiente.
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